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María Teresa

En el año 1728 el emperador Carlos VI adquirió la mansión completa, más fue a visitarla únicamente para la caza de faisánes. Luego le regaló Schönbrunn a su hija María Teresa, la que siempre había tenido un gran afecto para el palacio rodeado por los jardínes. Así empezó la época gloriosa para Schönbrunn. El palacio se convirtio en un centro para la vida áulica y política.

María Teresa celebró en el año 1742 la victoria contra sus adversarios en la toma del trono con el famoso carrusel de las damas en la escuela equestre de invierno. Esta escena fue retratada por Martín van Meytens y le dio nombre al cuarto de Schönbrunn, donde fue colocado su retrato desde el año 1858: „Karussellzimmer“. Bajo la influencia directa de la monarca joven y bajo la guía del arquitecto Nikolaus Pacassi se convirtió y amplió el palacete de caza Schönbrunn a un palacio de residencia.

Los primeros trabajos de construcción empezaron en el invierno del año 1742 y culminaron en un proyecto grande de reformas, que dieron la apariencia al palacio de hoy en día. En la primera etapa de reformas (1743 - 1749) Pacassi dirigió la ampliación de los cuartos de audiencia y de residencia en el ala oriental para la pareja imperial venidera. Los trabajos siguientes incluyeron la demolición de la escalera monumental central de Fischer en el lado del patio de honor, para crear un vestíbulo grande de paso en el primer piso del risalit central y en el piso de lujo de la parte superior la Galería Grande y Pequeña. Estas dos galerías en el centro del palacio brindaron suficiente espacio para festividades grandes; para fiestas de la familia en un ámbito más íntimo servía la Galería Pequeña. Estas primeras reformas no incluyeron ni la decoración abundante de molduras en yeso, ni los frescos en el cielo raso de los dos salónes de festejos.

Otras reformas en estos tiempos fueron las arcadas de conexión a las alas laterales a lo largo del patio de honor. Estas alas se llamaron secciones de los caballeros („Kavaliertrakt“) por que servían de alojamiento para el personal superior del palacio. Colindantemente fueron erigidos dependencias amplias hacia Meidling (entre ellos la orangerie) y Hietzing. En fin Schönbrunn tenía que brindar alojamiento y abastecimiento para más de 1500 personas. Por deseo explícito de María Teresa fue construido un teatro palaciego en la sección norte del palacio, cuya inauguración se celebró en el año 1747. En el año 1749 Pacassi fue designado arquitecto palaciego para convalidar sus méritos.

Über den Dächern von Wien - der Wiener Stephansdom

Las obras de la segunda etapa (1752 - 1765) no se limitaron a la ampliación de las edificaciones y a los trabajos externos, también se concentraron en la decoración de los cuartos de representación. Después de la muerte repentina del emperador Francisco I Esteban en el año 1765, lo que fue un golpe fuerte para María Teresa, seguía un nuevo período de decoración. La emperatriz viuda hizo decorar varios cuartos en conmemoración a su esposo en el ala este del palacio y no escatimó en la decoración con costosos paneles barnizados de origen chino y frisos preciosos de madera, los que se conservaron hasta el día de hoy. En el primer piso María Teresa dejó decorar entre el año 1769 y el 1777 los así llamados cuartos „Bergi“ con pinturas de paisajes exóticos, donde habitaba durante los meses calientes de verano hasta su muerte.

El emperador Napoleon I

Después de la muerte de María Teresa el palacio quedó deshabitado hasta que a los inicios del siglo XIX el emperador Francisco II/I lo volvió a utilizar como residencia de verano. En esta época Schönbrunn fue ocupado dos veces por Napoleon en los años 1805 y 1809, donde el emperador francés entre otros también habitaba los cuartos de conmemoración a Francisco I Esteban en el ala este.

El 14 de octubre del año 1809 se firmaba en el palacio el contrato de Schönbrunn, el que marcaba con la derrota cerca de Wagram el fin de la guerra de independencia contra Napoleon. Una época había terminado.

El Congreso de Viena

Con ocasión del Congreso de Viena en los años 1814 y 1815, se veía claramente, que Schönbrunn nesecitaba urgentemente de una renovación. En el transcurso de estas obras Francisco II/I también hizó reformar las fachadas entre el año 1817 y 1819 según los planes del arquitecto palaciego Juan Aman, lo que trajo modificaciones cruciales. Aman quitó de la fachada la decoración opulenta de rococó de Pacassi y dejó el palacio en su aparencia actual con su ya típico “amarillo de Schönbrunn” con su forma sobria y reducida a pocos elementos de adorno.

Emperador Francisco José

Francisco José nació en el año 1830 en Schönbrunn. Cuando ascendió al trono en el año 1848, el palacio iba a vivir otra época gloriosa. El emperador joven escogió Schönbrunn como residencia preferida suya, donde pasó la mayoría de su vida. Se instaló en las habitaciones del ala occidental ubicadas hacia el patio de honor, donde vivió hasta su muerte el 21 de noviembre del año 1916. Mientras que los cuartos de representación quedaron casi iguales, las habitaciones privadas del emperador fueron redecoradas. El mobiliario con su esencia sencilla y más bien villana, que todavia esta existente, deja ver el carácter personal de Francisco José. Con ocasión del matrimonio inminente con Elisabeth, duquesa de Baviera, en el año 1854 se le preparó a la emperatriz futura un apartamento en el ala occidental hacia el jardín de cámara de Hietzing: varios cuartos, de los cuales el salón de la emperatriz constituyó el centro. De cara a la exposición mundial en el año 1873 en Viena, se realizaron a partir del año 1869 restauraciones amplias, considerando la decoración preexistente de origen rococó del siglo XVIII, que fue complementado y renovado en estilo neo-rococó como expresión del estilo imperial.

Las obras se extendieron hasta las dos galerías y las habitaciones en el ala oriental. En estos cuartos se engalanaron las paredes con tapicerías de la colección imperial o con damasco de piña rojo, así como se pueden ver hoy en día. En estos mismos trabajos se le quitó a la Galería Pequeña los estucos de falso mármol del siglo XVIII y se la aplicó una pintura de blanco pulido hasta que brillo con adornos opulentes de oro en forma de broches y de arreglos de trofeos y de armas.